Implementación de IA
Marvin
Implementación de IA
- Implementación de IA
Marvin
Visitar el sitioUn asesor financiero con IA para empresas salvadoreñas que revisa la contabilidad cada mañana y escribe, sin que se lo pidan, cuando algo necesita atención: los números los calcula código, las palabras el modelo.
Implementación de IA

El reto
¿Puede una IA escribirle al dueño de un negocio sobre sus finanzas sin inventar jamás un número?
Marvin es el producto propio de Le Website Tech: un asesor financiero con IA para pequeñas y medianas empresas y ONG de El Salvador. Cada mañana ingiere las facturas electrónicas de Hacienda, el cierre mensual que manda el contador y las exportaciones de cualquier sistema contable, calcula once indicadores, revisa veintisiete obligaciones legales y, cuando algo necesita atención, escribe un correo corto en español salvadoreño, antes de que alguien pregunte. Construido con un despacho contable como socio, está en su tramo final antes del lanzamiento.
Diseñamos y construimos el producto de punta a punta: ingesta, motor determinista, redactor con LLM y cuatro compuertas, aislamiento por cliente y aprobación humana.
Lo que hicimos
¿Qué hace falta para que un LLM sea seguro cerca de la contabilidad de alguien?
Dos reglas moldearon toda la arquitectura: los números los calcula código, nunca el modelo, y nada se afirma sin trazabilidad. Cada cifra que Marvin muestra se abre hasta su indicador, su fórmula y el documento de origen. El lado legal es una base de conocimiento curada a mano —veintisiete obligaciones con ley, artículo, texto literal y multa— y no el recuerdo que un modelo tenga del código tributario; los umbrales que dependen del salario mínimo se niegan a adivinar cuando falta un valor.
El modelo es redactor, no analista. Su ingeniería de LLM es un solo prompt de sistema que fija la voz de marca —voseo salvadoreño, tono sereno, sin signos de exclamación—, una lista de palabras prohibidas y un contrato JSON estricto; el hallazgo entra como JSON y vuelve un borrador a temperatura 0.3 desde Kimi K2 o Qwen, detrás de una única interfaz de proveedor elegida por costo. Cuatro compuertas deciden luego si el borrador sale: validación de esquema, un umbral de confianza de 0.75, una verificación de procedencia que rechaza cualquier dígito que no esté en la entrada, y una revisión de voz. Si alguna falla, habla una plantilla determinista: el silencio es un resultado diseñado, no un error. El costo en tokens se guarda en cada mensaje desde el primer cliente, y sin clave configurada las plantillas salen solas.
El resultado
Marvin dice menos que un tablero y se lee más: un mensaje claro, con la cifra y qué hacer, cada mañana.







